sábado, 29 de diciembre de 2012

Despidiendo el 2012


Se nos escapa el 2012 igual que la Pizquilla saliendo de su cuarto.
Me gusta el 2013 porque me huele a la caja de pinturas de madera sin estrenar. Esperando a que elijamos los colores que más nos gusten para pintar lo que queramos, podamos... Y si se nos rompe la punta, pues hale, sacapuntas y fuera.
Nos deseo sobre todo mucha alegría en este año, así podremos superar cualquier adversidad.
Besos y carcajadas para todos.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Yo también quiero.


 
Hace unos días que no aparezco por aquí, por el resacón mental (tambien llamado "come-come") del que soy víctima.
Primero estaba un poco regulera físicamente y ahora ando regulera anímicamente, jatetú.
Quisiera saber por qué, pero no me entiendo de ninguna de las maneras y esa autoincomprensión me lleva a pensar que será un cúmulo de cosas o a lo que Bendito Padre suele referirse como "nomezcleslascosas".
Serán las hormonas premenstruales, el inevitable balance de fin de año, la familia, los amigos, las preguntas que te hacen, el sueño, las preocupaciones escleróticas, la kriptonita... será un poco de todo y de nada, digo yo.
Me siento un poco enemiga de mí misma y no me refiero a que mi sistema inmune haya decidido atacar mi cerebro (que ya es), sino a las trabas que veo que me voy poniendo a la felicidad. Esa manera inevitable de amargarme al ver a la vecina, con su barriga de embarazada sonriente y que a mí me da envidia, porque también me gustaría embarazarme así, alegremente, a la limón, sin pensar si mis hijos tendrán esclerosis múltiple, o el pedazo de brote que podría tener después de dar a luz, sin preocuparme de si seré capaz de cuidarlos, o si podré trabajar y volver con algo de energía para ir al parque.
Es que el otro día estuvimos con una familia numerosa con sus niños rechonchos y hermosos y la madre muy fresca soltó: " ¿De trabajar no has pensando aún nada?" y un "¿Para cuándo os váis a animar a tener otro niño?" Y a mí me parece que así, en menos de 5 minutos, dos temas que me atormentan saliendo de la boca de alguien que no es un íntimo me provocaron un cortocicuito mental y no me he repuesto aún.
Confieso que me siento frágil, confieso que tengo envidia cochina y encima me siento mal por tenerla, porque sé que no me aporta nada positivo y porque sé que todas las vidas tienen sus más y sus menos, y estoy cayendo en un reduccionismo que ni la Pizquilla.
Pero es que yo también quiero una vida así, con las dificultades cotidianas y las ilusiones cotidianas.
Querida "otramamaconem" a lo mejor tú también te has sentido así y ya lo has superado, ¿me dices cómo?
Qué mala es la envidia.



miércoles, 19 de diciembre de 2012

No hay pepinos suficientes


Llevo unos días un poco malísmos, no estoy muy pallá hablando en términos de energía.
Cagüenlalechelajodíaesclerosis.
Antes de que me ocurriera el brote que condujo al diagnóstico, vivía igual de agotada, sobre todo a partir del nacimiento de la Pizquilla, y yo lo atribuía a la falta de sueño. De hecho en muchos momentos tenía tanto sueño que quería llorar...
La cosa no es que haya mejorado mucho, las noches siguen siendo "entretenidas". Yo vivo con la tranquilidad de saber que es cuestión de tiempo, y en algún momento las noches se irán relajando... ¿pero en qué momento?
Existen muchas teorías que a nosotros nos daban esperanza, y ya. La más conocida es la de "cuando le des los cereales para cenar aguanta toda la noche", seguida de "cuando empiece a andar y se canse dormirá del tirón". Ahora estamos en fase colmillos y muelas, y cuando se despierta a las cuatro de la mañana y se tira dos horas despierta, a pesar del paracetamol una entiende de donde saco Chiquito de la Calzada aquella expresión de: Me cago en tus muelaaaaaas!
Así que llevamos varios días que me despierto chiquicientas veces por las noches, si hay suerte durante unos segundos, si no la hay para estar un par de horas rogando al universo que mi Pizquilla se duerma y amanezca con todos los colmillos, molares, premolares y muelas del juicio en su linda boca.
El caso es que en algún libro de nuestro pediatra gurú leí que no existía evidencia de que al salir los dientes se pasara dolor y ahora pienso que el gurú ya no es tan gurú en mi vida. Igual los científicos más expertos del mundo no han sido capaces de encontrar una evidencia de que un diente al salir hace pupita, pues ya les ayudo yo: busquen ustedes a las madres cuyo churumbel esté en proceso de dentición y mídanle en centímetros el tamaño de sus ojeras, si es que las encuentran debajo de esa maraña que tienen por cejas sin depilar las pobres.
Es que últimamente se mezclan los síntomas de mamidepizquillaenprocesodedentición con los de cagüenlalechejodíaesclerosis. Supongo que hice bien en elegir "unamamaconem" como nombre del blog. Desde luego "unamamadevértigo" o "superfaschionconem" no hubieran sido acertados.
Resumiendo: no hay pepinos suficientes en el cosmos que me alivien las ojeras, ni el cansancio ni la leche que le han dao.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Pelillos a la mar

Yo quiero ser una mujer modélica de esas que igual le hacen a la niña un vestido con volantes que una tarta de 5 frutas a su maridito de postre, pero es que no hay manera.
Llevo unos días que voy "ratas a la carrera", estresada de allá para acá para mantener la casa a semiflote.
Esto es nos despertamos Pizquilla y yo, cambiamos el pañal,  la vestimos y desayuna viendo Peppa Pig (¡oh! tu  hija come viendo la tele, pues sí, mira pero aprendemos inglés juntas y además abre la boca más o menos sin rechistar, lo que me ahorra muchas miradas suplicantes al cielo), luego desayuna madre, recogemos la cocina, hacemos las camas, pasamos el aspirador, jijijajá jugando un poco con la pizquilla, ea a comer,  ahora pizqui a siestear , merendar, y pasear al perro, y luego a pasear los humanos refugiados en algún lugar del frío polar, pa casa,  jijijajá la pizquilla enterrada en cacharros en el parquecito, al baño, la cena, que sí, abre la boca, pero así no, grande, dame el perro del puzzle, grande la boca, grande, grande, hala que bonito el gato, dame el gato, abre la boca... a dormir a la pizquilla, night night, túmbate cariño, muy bien, toma leche, venga túmbate, hay que dormir que ya está la luna aquí, venga túmbate, te quiero mucho, túmbate, venga, a dormir, a jugar mañana, túmbate ¡ya está bien! y las 22:15 otra vez. Cena de los padres, jijijajá qué tal estás, me voy a poner la kriptonita y sueño de los padres. Entremedias hay cambios de pañales, algún berrinche y recoger los cachivaches que van quedando cuando pasa el huracán Pizquilla.
Todo esto con la ayuda de padre, que cocina mejor que yo y en cinco minutos me deja el comedor recogido que parece esto una casa bien. A partir de hoy, en agradecimiento padre pasa a ser Bendito Padre, con mayúsculas.
Quedan pendientes: el curso de inglés, hacer deporte, escribir en el blog, leer, la plancha, los baños, hacer la dichosa selección de fotos para imprimir, darse un baño sin estrés... ¡y depilarse!
Sí, señores.

A parte de la electricidad y las vacunas, el otro gran invento para la humanidad han sido los leggins para esconder esa rilera de pelos que asoma incipientemente y luego campa a sus anchas hasta que te puede la vergüenza mortal.
Como existen los leggins y hace fresquito, pues mira, sobaquillo y piernas que te ahorras del estrés de ir estupenda. Pero y ¿las cejas? Quiero decir ¿y las cejacas?
A mí no me cunde el tiempo, las malas lenguas dirán que porque no se organiza, porque se despierta tarde, porque va como una tortuga por la vida, porque es un desastre...
Bendita esclerosis múltiple, que me explica las dos líneas anteriores. Ni vaga, ni perezosa, ni desastre, si acaso un poco caótica y víctima de la esclerosis múltiple.
Cuando voy a la neuróloga me mira el equilibrio y la sensibilidad pero ¿se fija en las cejas? Porque síntoma más evidente de la fatiga clínica, es que no encuentro.
Pues eso, que yo quiero ser una mujer modélica de esas que igual le hacen a la niña un vestido con volantes que una tarta de 5 frutas a su maridito de postre, pero es que no hay manera.

martes, 4 de diciembre de 2012

Guachimonday 3: Guzmán

 Me faltan las palabras para contaros este Guachimonday.
Con los ojos llenos de lágrimas y la premonición de que me va a costar dormir con tanta alegría os dejo estas dos imágenes, un enlace (http://unoentrecienmil.blogspot.com.es/)  y una idea para regalar.
Vienen las navidades y este año me he propuesto compartir la emoción que me inunda (literalmente, porque como no deje de llorar, la pizquilla se me convierte en sirenita) y colaborar con la fundación que aparece en ese blog.
No lo hago por esa historia de que la Navidad pone el corazón blandito como el mazapán, ni porque conozca a Guzmán más que por lo que su papá ha ido escribiendo estos años.
Lo hago porque es fácil, barato y  porque estoy harta de consumir y consumir en estas fechas (Reyes, Amigos invisibles, cenas, Papá Noel...).
Este año, quiero reorientar ese dinero gastado en plástico e invertirlo en las ganas de reír de esos niños y mis ganas de llorar por sus buenas noticias hoy y muchos más días.
¿No es estupendo?

domingo, 2 de diciembre de 2012

Ni grande ni pequeño, sino todo lo contrario.

Venimos de dar un paseito de domingo dominguero por la ciudad. Qué gusto disfrutar de vez en cuando de otro escenario: las palomas reventonas, los autobuses azules, los museos gratis, los ascensores transparentes... ¡y un jodío frío que se cala en los huesos!
Hemos estado de charleta con una amiga, una de esas amigas de Padre que pa mí que ya me ha adoptado también en su corazón.
En fin, hablando de lo divino y lo humano, hemos terminado hablando de nuestras vidas, de la vida.
¿Qué es lo más importante en ella?
La canción que mi madre canturreaba mientras hacía su tortilla decía que tres cosas había: salud, dinero y amor. Hombre, en un esquema muy básico, pero nos puede valer...
¿Y qué es más importante montar tu propia familia? ¿Estar sano y lozano? ¿Poder tener ticket restaurán para salir de picos pardos al Vips? ¿Cuál es el equilibrio perfecto entre las tres cosas?
Si lo más importante en esta vida para mí es ser alto: yo me siento pequeño.


Y lo peor de pasarme la vida mirando a los altos es que no voy a ser capaz de ver... que de otra forma, pero también soy alto. Sólo es que me he quedado fijo mirando a los que son más altos que yo y se me ha acabado el mundo.
 
Lo bueno de tener esclerosis es que creo que a mi alrededor mucha gente va a ver el vaso medio lleno con un poco de ayuda. ¿Qué el amor es más importante? Bueno eso lo dices tú, yo puedo decir que la salud...
Y al final lo que de verdad pienso es que hay tantas felicidades como personas existen, y el equilibrio que podamos encontrar entre salud-dinero-amor es diferente en todos nosotros sin querer decir que no podamos, DEBAMOS, ser felices.
¿Alguien me ha entendido?


 
 
 
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