martes, 27 de noviembre de 2012

Salir del armario

Tiene la pizquilla un libro de levantar pestañas que le entretiene mucho en los momentos de comer. Unos leen periódicos y este pequeño ser se hace el interesante llenando su biblioteca de manchurrones de diferentes colores y sabores.



Cada página muestra una pregunta y una ilustración. En el caso de la portada sería: ¿El pingüino vive en las pirámides? Y levantamos la pestaña donde aparece felizente el pingüinejo en el Polo.
Pues siempre me ha hecho mucha gracia la página de la gallina, por la ocurrencia no de cambiarla de hábitat (una gallina en la selva ya sería curioso) ¡sino por meterla en un armario!           

                                      

Desde hace ya un par de meses  vamos saliendo del armario de la esclerosis y ya hemos "soltado la bomba" en la familia de Padre, de Madre y entre algunas amistades.
A mí es un paso que me ha costado mucho, sobre todo en casa propia donde Abuela feliz se iba a venir un poco abajo. Así que durante este tiempo realmente me he sentido como una gallina que acobardada vive en un armario.
El dar la noticia ha supuesto para mí un triple salto mortal de una gallina bajándose del armario (y no me rompí ninguna pata). Por supuesto tengo la suerte de contar con Padre, que está ejerciendo de portavoz oficial en algunos ámbitos, véase su familia y amigos suyos de origen.
Luego hay círculos donde no sé si dar la noticia, me refiero a esas amistades más distanciadas que ya casi penden de un hilo.
Este post me daría para hablar de muchas cosas: de cómo dar la noticia, de cómo reaccionan los demás, de cómo esa reacción te hace sentir, de qué esperas de los demás una vez que has dicho que tienes esclerosis múltiple... pero me faltan ganas y decisión para decantarme por alguno de ellos.
Quizá cuando hayamos finiquitado del todo el proceso de "salir del armario" pueda explayarme a gustico y ver el asunto con perspectiva.
Mientras tanto, ¿algún consejo para una gallina viajera?


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