viernes, 13 de mayo de 2016

Mi segundo brote.

Tengo el honor de invitarles al segundo brote reconocido en mí vida. (Y escribo para no olvidarme dentro de 3 años de cómo sobreviví a esto, atenta, yo del futuro).
Todo empezó al cerrar el ojo izquierdo y darme cuenta de que con el derecho veía unas pequeñas lucecitas que me impedían ver bien la televisión. Con mas detalle ya observé que con ese único ojo no veía bien algunos tonos de colores, y que al mirar una cara detenidamente esas luces y sombras me impedían percibirla de un modo global. 
A partir de ahí, esperar un par de días y acabar con corticoides ha sido cuestión de días. De la doctora de cabecera a urgencias, previo paso por la neuróloga para ser una niña educadita. Los señores oftalmólogos que no terminaban de ver claro que fuera una neuritis óptica y dijeron literalmente un vuelva usted mañana. Y volví. Y me otra vez comprobaron que tenía un fondo de ojo estupendo que ni la Schiffer pero algo alterado el campo visual (como en el día anterior). Y el señor doctor habló con la neuróloga en algunas de las horas en las que yo estaba en la sala de espera. Y se compincharon y decidieron que jajejijoju iba a acabar con corticoides durante 5 días.
Y luego ya vuelta al trabajo, a la vida y parón de 3 días por lo que yo creo que fue una intoxicación: cabeza embotada, percepción como fuera de la realidad, pequeñas alucinaciones antes de dormirme, peorestar generalizado... pero sobre todo a nivel mental una confusión espantosa y constante que daba mucho miedo.
Y ¿qué me queda ahora? Pues una visión yo creo que prácticamente normalizada, una cara con granos y un antibiótico, un examen oral de inglés frutrado, porque eh, la vida siga aunque tú atravieses un brote, y un sentimiento de culpabilidad muy grande por haber entristecido a mi criatura por verme tirada en la cama  varios días y una vuelta al trabajo que no me apetece entre otros motivos por los agobios provocados a los demás por mi ausencia física y de whatsapp.
Y así entre entristecida y enfadada como un angry bird no puedo dormir. Y yo sólo quisiera pensar que el trabajo no es una preocupación seria, ni lo que piensen los demás y más no es mi gente, ni que mi pizquilla se haya sentido huérfana de madre unos días pues ya me ve recuperada. 
Eso quisiera pensar como en una canción de esas de echapallátodolomaloechapallá. Pero no me sale y sigo triste, enfadada y agobiada.


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