jueves, 2 de mayo de 2013

El ataque estival de las mombies

El otro día fui a por un cubo y una pala para la Pizquilla, que ahora en los parques anda eclipsada con estos artilugios y el mundo arena.
¡Ay, la arena! ¡Qué juego da! Lo mismo vale para hacer una tartita, que para ponerla encima del tobogán, de merienda improvisada o adornar la pelambrera de ese niño que está a tu vera con la boca abierta...
¡Ay, la arena! Amiga inseparable que te acompaña a casa por mucho que tu señora madre te sacuda las zapatillas antes de entrar al portal.
¡Ay, la arena! Compañera del alma que inexplicablemente ha traspasado la muralla, que había preparado la teniente madre, de body+camiseta+leotardos+pantalones y ha llegado al pañal...
Total que viendo la versatilidad del producto arenero me dije: esta niña necesita cubo propio.
A la que llego encontré uno encima de una estantería que por lo demás estaba vacía.
Como soy una madre amantísima lo vi claro, este cubo es muy mono, pero voy a ver si hay otro, no vaya a ser que lo haya más bonito o con más accesorios areniles y mi hija se me traumatice si se entera. Que la vida es muy dura y bastante tiene la pobre que hoy tiene pescado para cenar...
Tras pasar la  bola de paja de las pelis del oeste un dependiente me confirmó que no, que no había más cubos, que una horda de madres había entrado durante los días previos y habían arramplado con todas las existencias. Y no solo eso, sino que por error se habían llevado a un compañero reponedor, pensando que era un molde de Calamardo que iba a juego con el cubo y la pala.
Atemorizada cogí el cubito de marras, no  fuera a ser que viniera algún zombie despistado, digo madre, y me quitara el último producto que garantizaría la dicha eterna a mi Pizqui.
Mientras pagaba se mo ocurrió mirar hacia atrás: la estantería  vacía, un altar improvisado en honor al reponedor que se parecía a Calamardo, la bola de paja que volvía a pasar...
Entonces lo vi claro y no me lo podéis negar: la maternidad nos enajena.

4 comentarios:

  1. jajajajajajajajajajaja! Me encanta! Y sí, nos vuelve locas, pero de verdad!xD Un besote, guapa! Ay, por dártelo tan fuerte me he llevado algo en la boca! Umm... Qué es? Ah, sí! Arena!! Jajaja!xD

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  2. Jajajajajajajajajajajaja! Si es que como se te ocurre darme un beso a la que vuelvo del parque...
    Hoy volviamos tres madres con nuestros tres soletes del parque. Antes de entrar en casa colocamos a las tres criaturas en un banco, cuál pajarracos en él tendido electrico. Hicimos la típica sacudida de zapatillas y me temo que mañana en el parque no habrá arena, sino el núcleo del planeta tierra! Pordioh!
    Un beso con cuidado no vaya a see q me lleve yo también la arena q lanza el rubio!

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  3. Jajaja, yo no puedo con la arena!! Nunca desaparece del todo de la casa, sólo va cambiando de sitio. Menos mal que mi gorrión es hiperescrupuloso y adora los parques con suelos acolchados. Los otros "zon mucho asco", según dice, jeje.

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  4. Jajajaja, ¡qué gracioso el gorrión! Me encanta como habla...
    Tengo la esperanza de que si seguimos trayéndonos tanta arena dentro de las zapatillas el parque lo vamos a dejar peladito de tierra y el mes que viene ya no habrá problema...
    Muack!

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